La etiqueta energética se ha incorporado en los electrodomésticos para informar sobre el consumo de energía y otras características del aparato. De esta manera, el consumidor puede conocer, de forma rápida, la eficiencia energética de un electrodoméstico y adquirir el más adecuado a sus necesidades.
Existen 7 clases de eficiencia, identificadas por un código de colores y letras que van desde el color verde y la letra A para los equipos más eficientes, hasta el color rojo y la letra G para los equipos menos eficientes.
Antes de comprar un aparato, estudiad la potencia de consumo para ver si se adapta a vuestras necesidades.
Hay que apagar siempre los aparatos con el interruptor (no con el mando a distancia) para evitar que quede en modo de espera («stand-by»).
Utilizad pilas recargables, son muy más caras al pagarlas, pero muy más económicas si calculamos a largo plazo.
Con respecto a los pequeños electrodomésticos hay que tener en cuenta:
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Secador de pelo: su elevada potencia hace necesario controlar el uso.
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Aspirador: el hecho de limpiar los filtros regularmente asegura un menor consumo de energía y alarga la vida útil del aparato.
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Tostadora: la de tipo cerrado es preferible porque se evita la dispersión del calor y se ahorra hasta un 50% de energía.
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Plancha: la de vapor ahorra tiempo, y por tanto, energía. No la utiliceis para una sola pieza.
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Microondas: Utilizarlo en lugar del horno convencional supone un ahorro entre el 60 y 70% de energía y un ahorro considerable de tiempo.
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Ordenadores: hay que programar el ahorro de energía y apagarlos si se prevé pasar un período superior a 30 minutos sin utilizarlos. El monitor consume el 80% de la energía, hay que apagarlo si el ordenador debe trabajar un largo rato de manera autónoma.